martes, 16 de mayo de 2017

La irrupción de Guinea Ecuatorial

[Por Diego Martín Yamus] En los últimos años, países pequeños sin tradición futbolística alguna han emergido casi hasta la cumbre. Especialmente en Africa eso sucede a menudo. Uno de esos países es el exótico Guinea Ecuatorial, situado en el centro oeste del continente, que hasta esta década de 2010 no figuraba en la consideración ni siquiera regional. Pero con sus dos epopeyas en la Copa Africana de Naciones que organizó, el único territorio africano de habla española vivió días de gloria, y hoy es un rival respetable como cualquier grande.
Hasta 2012, año en que realizaría por primera vez la CAN junto a su vecino Gabón, todo lo que Guinea Ecuatorial había hecho se resumía a la fundación de su Federación (FEGUIFUT) en 1960, su afiliación a la CAF y la FIFA en 1986, un minúsculo logro con la Copa CEMAC 2006, la de las naciones de Africa Central, y un 1-0 histórico sobre Camerún camino a la CAN 2008. Después, había caído en diversos certámenes regionales y eliminatorias africanas y mundialistas. Y eso que su nivel creció desde 2003, con la polémica incorporación de futbolistas no nativos con algún o ningún arraigo ecuatoguineano, provenientes de Sudamérica y sobre todo de España, antiguo colonizador.

En diciembre de 2010, el prestigioso técnico francés Hénri Michel fue designado para preparar a la selección para la CAN. Debido a diferentes controversias con el tema convocatorias, nacionalidades y el flojo rendimiento del equipo, Michel renunció en diciembre de 2011, sólo un mes antes del torneo, y fue reemplazado por el brasileño Gilson Paulo. Quién daría algo por un país que, por más local que fuera, no tenía antecedentes ni parecía bien parado para cumplir un buen papel. Sin embargo, el Nzalang Nacional (Rayo nacional), su apodo, sorprendió a Africa cumpliendo un muy buen trabajo.
La primera epopeya internacional del conjunto rojo comenzó aquel 21 de enero de 2012 en el estadio de Bata, ante Libia por el Grupo A y 35 000 hinchas entusiasmados con la aparición de los suyos en el plano continental. Y tal acontecimiento se coronó con un gran triunfo por 1 a 0, con gol de Javier Balboa Osa a los 86 minutos. Esa vez los once héroes fueron DANILO, DOE, KAMISSOKO, KILI, RUI, JUVENAL, KONATÉ, RANDY, BALBOA, Iván BOLADO (EKANGA 70) y FIDJEU (BODIPO 75; EKEDO 86). El 25 de enero volvieron a ganar, ahora al fuerte Senegal 2 a 1 con tantos de Randy y Kili, este en el cuarto minuto agregado, y a pesar de caer 0-1 con el futuro campeón Zambia, pasaron en su primer torneo a los cuartos de final. El 4 de febrero se toparon en Malabo, capital del país, ante nada menos que la Costa de Marfil de Didier Drogba, Yaya Touré y compañía. Pero les plantaron cara, al punto que a la media hora el arquero Danilo le atajó un penal a Drogba, aunque no pudo con el delantero a los 36 y 69 minutos y a los 81 con Yaya, que cerraron un 3-0 lapidario para ir a la final con los zambianos. Sin embargo, tan buena fue la presentación que Gilson Paulo siguió por un año en el banquillo, mas allá de ser eliminados de la Copa Africana de 2013.

En 2013, la asunción de las nuevas autoridades de la FEGUIFUT hizo cambiar al entrenador, con lo que Gilson Paulo dejó su puesto al afamado español Andoni Goikoetxea, quien lesionara a Diego Maradona en un partido de Liga en 1983. Pero el panorama cambió poco: Guinea Ecuatorial quedó afuera de la Copa del Mundo de Brasil luego de perder puntos ante Cabo Verde, a quien había derrotado 4-3, por mala inclusión de Emilio Nsué, una de sus figuras, que jugó para su país nativo España el Mundial Sub 20 de 2009. Y en la siguiente competencia importante, la previa para la CAN de Marruecos 2015, volvió a padecer con los irregulares llamados de nacionalizados y fue bajado en la llave con Mauritania. Sin embargo, el destino le dio un abrazo: Marruecos decidió posponer el torneo por el brote del birus del ébola, lo que la CAF no aceptó, lo descalificó y en su lugar nombró justamente al antes sancionado Guinea Ecuatorial, borrando con el codo lo escrito con la mano.
Y esa autoritaria medida fue el nacimiento de la segunda epopeya ecuatoguineana. A principios de 2015, el argentino Esteban Becker asumió en lugar de Goikoetxea y preparó al combinado para, otra vez como local, hacer un papel semejante al de 2012. El debut fue otra vez en Bata, el 17 de enero, con un 1-1 ante Congo, con gol del controversial Nsué. Le siguió un empate sin emociones ante Burkina Faso el 21, pero el 25 consiguió un 2-0 sobre Gabón, con tantos de Balboa mediante dudoso penal y de Ibán Salvador Edu, entrando así a los cuartos como tres años atrás.

Y ese 31 de enero de 2015 fue el día más glorioso en la pequeña vida del pequeño país. Nuevamente en Bata ante 41 000 personas, el Nzalang enfrentaba a Túnez, uno de los importantes y candidatos. Todo parecía ir por la normalidad cuando Akaichi puso en ventaja a las Aguilas de Cártago a los 70 minutos, pero otra vez Javier Balboa fue héroe: igualó a los 90 +3, y en el alargue, a los 102, decretó el histórico 2-1 y el pase a las semifinales. Esos once grandes fueron Ovono, Ruy, Sipo (Belima 86´), Mbele, Nsué, Iván Zarandona, Doualla, Balboa, Randy (Bolado 80´), Fabiani (Salvador 61´) y Kike Seno.

El 5 de febrero en Malabo, toda una nación iba detrás de sus nuevos héroes. Sin embargo, la poderosa Ghana lo venció 3-0 con autoridad y lo mandó a jugar por el tercer puesto, donde el 7, la selección presentó batalla a otro potente como la RD del Congo, que finalmente y tras el 0-0 en los 90 minutos, se impuso 4-2 por tiros desde el punto penal. Pero la historia grande ya estaba escrita: Guinea Ecuatorial, ese pequeño país que vivía en el ostracismo absoluto, lleno de dictaduras y pobreza, es desde entonces todo un protagonista del gran fútbol africano.

1 comentarios:

sebas rubio dijo...

Salvo algunas leves imprecisiones (Fue descalificado ante Mauritania por el tema de los nacionalizados, Becker acabó con la racha de convocados sin raices guineana y el segundo ante Gabón lo hizo Iván... Salvador Edu), es una gran reseña de esta selección que a pesar de una sequía de triunfos trascendentes, está sentando sus bases para volver a grandes torneos, esta vez por mérito propio.

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